Blogia

FACAO-Federació d'Asociacións Culturáls de l'Aragó Oriental

5 motivos X 2 para decir NO a una Ley que diga que el idioma catalán es lengua de Aragón

1.-  El catalán no es lengua de Aragón.  No hablamos catalán
Los hablantes de la modalidades lingüísticas de la Zona Oriental de Aragón rechazan identificar su lengua como catalana, y durante siglos y generaciones la han llamado con sus gentilicios o con la genérica de ‘chapurreau’, siempre buscando afirmar que lo que hablan no es catalán.  Se debe respetar el sentimiento de sus hablantes, los auténticos propietarios de dichas lenguas.

2.-  Las lenguas de Aragón son Patrimonio cultural e histórico de los aragoneses.
El asunto no es exclusivamente cultural o lingüístico. La propia Universidad de Zaragoza, a su estudio de investigación encargado por el Gobierno de Aragón lo denominó “estudio sociolingüístico”, por sus enormes repercusiones sociales, y no deberíamos dejar de repasar sus conclusiones, hoy bastante olvidadas.  Entre otras conclusiones, dicho estudio dictaminó que existe una gran riqueza cultural de hablas en la zona oriental de Aragón, y que hacía falta mucha investigación y estudios para conocerlas y salvaguardarlas.  Declarar ahora por ley que son lenguas catalanas es firmar su ilegalidad y extinción inmediata, en contra del  Estatuto.

3.- Las modalidades lingüísticas de la zona oriental de Aragón son modalidades de lengua aragonesa, son de Aragón, aunque se parezcan más o menos al catalán.
Los que estudiamos y defendemos nuestras lenguas maternas –o modalidades- las definimos como aragonesas porque cada día hallamos más similitudes y razones lingüísticas para ello.  Y hemos recibido como herencia de nuestros antepasados que lo que hablamos no es catalán, sino literano, fragatí, maellano, fabarol, chapurreau, …etc.  Solo pedimos amparo y protección frente a la agresión expansionista (comercial y política) del nacionalismo catalán.

4.- Nuestro Estatuto de Autonomía manda proteger las lenguas “propias” de Aragón.
Y ese adjetivo de ‘propias’ no es casual, pues nadie puede proteger una lengua de la que no es propietario.  El catalán sí es la lengua propia de Cataluña, y allí han decidido borrar todos los dialectos y modalidades lingüísticas.  No hay ley ni político aragonés capaz de proteger las modalidades aragonesas frente a un idioma no aragonés que no admite ni dialectos ni modalidades, imponiendo una lengua estándar única. Ejemplos son patentes con el borrado que han hecho de las antiguas modalidades de catalán que existían, y en como intentan eliminar el idioma valenciano.   Con la entronización del catalán en Aragón, se entraría en una esclavitud cultural y social respecto a Cataluña.

5.- Introducir el catalán en Aragón es satisfacer intereses catalanistas, perjudiciales para Aragón.
El asunto de la lengua está altamente politizado, y en vez de que sea la ciencia la que, en  contacto con los hablantes, defina y documente las hablas de Aragón, son los partidos políticos quienes van a negociar, según las matemáticas de sus escaños, qué hacer con las lenguas. 
Y resulta que detrás están los intereses, influencias y poder económico del país vecino, que ha hecho de la lengua catalana una seña de identidad:  una lengua, un pueblo, un país,   y es la herramienta para su expansión económica-mercantil (usuarios en catalán: libros, prensa, radio, TV, cine, enseñanza, etc.) y el respaldo para obtener más poder en las instituciones europeas, y además avanza hacia su proyecto de expansión territorial, llamado “paisos catalans” , independientes de España.   Dicha Ley de lenguas puede iniciar el camino cuya final sea que dejemos de ser españoles.
Una Ley de Lenguas, incluso de un solo articulo, de un solo párrafo, de una sola línea, que diga:  “el catalán es lengua propia de Aragón”,  sería nefasta para Aragón, abriría las puertas a la invasión cultural catalanista. El resto de la Ley sería intrascendente e implicaría hegemonía del catalán sobre el castellano, como vemos desgraciadamente en la región vecina.

1.- Necesidad de protección y desarrollo de las lenguas “propias” aragonesas
El abandono de las autoridades culturales y políticas del Patrimonio cultural que representan las lenguas y modalidades habladas en Aragón generó su poco prestigio (denominación de polacos) y tan solo la voluntad de sus hablantes las ha mantenido a lo largo de siglos. Pero ahora, con la globalización de la sociedad y las culturas, existe el riesgo máximo de su extinción, por lo que es el momento imperativo para que el Gobierno de Aragón inicie su protección y desarrollo, pero de las autenticas “lenguas y modalidades propias de Aragón”, no de ajenas que se busca importar.

2.- Declararlas parte del Patrimonio aragonés.
Como método de protección efectiva y compromiso de actuar activamente en su valorización. Las lenguas de la zona oriental de Aragón están en las “lista” de elementos del Patrimonio aragonés en peligro de perderse por litigio con Cataluña, como son los bienes de arte de las parroquias del Aragón oriental, la bandera de las cuatro barras de Aragón, el control sobre el Archivo de la Corona de Aragón, la propia historia de la Corona de Aragón (cuestionada por la “confederación catalano-aragonesa propuesta por Cataluña”), y hasta una parte de Aragón (lo que denominan franja).

3.- Cumplir el Estatuto de Autonomía de Aragón.
Que manda proteger las lenguas “propias” de Aragón, y eso es lo que se debe hacer: salvar y documentar las lenguas que hablan los aragoneses, creando una cátedra de aragonés en las universidades aragonesas que englobe todas las modalidades del mismo.

4.- Contrarrestar la agresión catalanista.
El nacionalismo catalanista vecino, para su expansión, promueve que “el que habla catalán es catalán” y reivindica territorialmente la propiedad de la zona oriental de Aragón (le llaman franja, parte de su proyecto “paisos catalans”).  Para ello destina muchos dineros, comprando voluntades y actuaciones favorables a la introducción del catalán en Aragón.
Aragón ya respeta la voluntariedad de quienes deseen aprender o usar idioma catalán: no se priva a nadie de hablar, leer, ver o comprar productos en catalán, y desde hace 25 años se puede aprender dicho idioma en las escuelas. No es necesario más salvo para aquellos que por intereses personales buscan imponer el uso del catalán, con la falsedad de que es nuestra lengua materna, cosa rechazada por la población aragonesa.

5.- No crear una fuerte división en la sociedad aragonesa
entre favorables y opuestos a la catalanización de Aragón, división inevitable al pretender dar derechos a la injerencia cultural y social del catalanismo dentro de Aragón.
Esta Ley debe defender los intereses de Aragón en vez de los ajenos, creando unión entre la población aragonesa, en vez de enfrentamiento.  Abortar de una vez la catalanización de Aragón, permitida y apoyada por el PSOE y la CHA.

¿QUIÉN SE ESTÁ EQUIVOCANDO?

            El verano de 1947, con tan solo catorce años, mis padres me mandaron a estudiar interno a los salesianos de Sarriá, en Barcelona. Yo y otro chiquet éramos los primeros en salir del pueblo después de la guerra, y por esa razón debíamos considerarnos unos auténticos privilegiados. Años después, otros muchos siguieron nuestro mismo camino.
            Aunque suene falso, lo cierto es que en aquella época nadie en la escuela hablaba de política. Las palabras se utilizaban para hablar de fútbol, cine, estudios y sobre todo, para imaginar el futuro. En aquellos años descubrí que hablando mí chapurreao pueblerino podía entenderme con mis compañeros catalanes. Ellos, sin ironía ninguna, corregían mis defectos y me enseñaban a hablarlo correctamente. No le di más importancia. Tan sólo recuerdo que entonces pensé que lo más lógico era que si estaba en Cataluña debía hablar y aprender el catalán. Al fin y al cabo mi futuro comenzaba en aquel lugar.
            Cuando en vacaciones regresaba a mi pueblo escuchaba en la palabra de muchos de mis amigos el deseo de poder hacer lo mismo que yo. Marcharse, abandonar, huir. Lo veían como algo inevitable. Lo mejor que podían hacer. Pero hubo que esperar a la década de los sesenta para que se produjera esa emigración masiva que dejó a muchos pueblos de Aragón llenos de añoranzas y habitaciones vacías. Mientras ese momento llegaba la mayor preocupación de los que vivían en sus pueblos era trabajar, comer, subsistir y esperar. Cuando uno tiene el estomago vacío no puede pensar en otra cosa que en llenarlo. Lo demás, esas preguntas trascendentes sobre lo que somos, lo que hablamos y lo que sentimos, se hacen siempre con el estómago lleno. En aquella época en Aragón nadie se hacía preguntas sobre lo que hablaba porque la palabra no tenía ningún valor, la palabra se utilizaba simplemente para comunicarse. Las preguntas eran todas sobre lo mismo, se hacían siempre para tratar de despejar la angustiosa incógnita del mañana y su incertidumbre, nunca sobre la palabra del presente. El presente era un tiempo estrecho y escaso del que se quería huir poniendo la esperanza en el futuro.

 

            Comprendo que muchos aragoneses tuvieran conciencia de la insignificancia, la inferioridad y la pequeñez de su pueblo cuando se enfrentaron por vez primera al imponente espectáculo de una Barcelona vista desde lo alto del Tibidabo. Comprendo que ante el regalo de la prosperidad y el sueño cumplido de la riqueza que aquella ciudad les entregó en los años venideros pensaran que la palabra de su pueblo no valía nada. Ni tan siquiera el orgullo de conservarla y transmitírsela a sus hijos. Así que resultó muy sencillo desprenderse de ella, dejarse arrastrar por la corriente.

 

            Todo el atraso, la miseria y la vergüenza que traíamos con nosotros se tenían que dejar atrás. El pueblo, su imagen y sus símbolos tenían la derrota garantizada ante la gran ciudad. Ni siquiera se planteó la lucha. La rendición fue absoluta y sin condiciones. Desde ese momento el pueblo se convirtió en un lugar al que tan solo se podía volver para mostrar a los demás el signo de haber convertido el sueño en realidad: el coche, la buena ropa, el dinero en el bolsillo. Todo lo que el pueblo nos había negado.

 

            Cuando tienes que vender tu casa y tus pocas tierras para marchar y no te queda nada por lo que volver no puedes mirar atrás. Cuando lo único a lo que se tiene que renunciar es a la miseria y a la escasez resulta fácil desprenderse de ellas. Cuando un lugar distinto al que perteneces te entrega el futuro perfecto resulta fácil renunciar al pasado imperfecto, olvidar sin remordimiento y sin lucha ese otro yo indeseable e inútil. Cuando se es pequeño resulta fácil admirar al grande.  

 

Esa es la conciencia del emigrante, la moral del olvido, la palabra que desaparece con la muerte. Los hijos que pertenecen a otro lugar. Esa ha sido, durante años, la conciencia y el destino de muchos aragoneses.

 

Y ahora resulta que después de décadas de emigración y venta, regresos y nostalgias, se quiere regalar lo que todavía es nuestro, lo que nos queda de lo que fuimos, de lo que somos todavía. Ahora resulta que la palabra de los hombres que decidieron resistir y quedarse en Aragón no vale nada. Que un acento parecido, un entender la palabra ajena es razón suficiente para renunciar a un patrimonio.

 

Resulta increíble que la palabra de los que siguen hoy, como hace más de sesenta años, hablando en sus calles, plazas y hogares, quiera ser ignorada por un partido político aragonés. Que la voluntad de los aragoneses se desprecie porque para unos pocos sea ignorante, mal hablada y anárquica.

 

Cuando en el año 1995 nos preguntaron cómo denominamos nuestra palabra propia un 90% dijimos que lo que hablamos no es catalán. Creo que esa inmensa mayoría merece ser respetada. Pero no, la izquierda nacionalista aragonesa la desprecia porque no coincide con su voluntad política y quiere, por encima de nosotros, imponer su criterio lingüístico, ese que dice que en esta parte de Aragón tenemos que hablar catalán por ley.

 

¿Nos merecemos algo así? ¿No resulta injusto, irracional, frustrante y mezquino semejante comportamiento? Nuestra palabra no pertenece a ningún partido político, a ninguna ideología, no debe ser entregado a nadie más que a la manifiesta voluntad de sus hablantes. Los aragoneses del Aragón oriental no necesitamos que nadie venga ahora a decirnos lo que hablamos, ya lo hemos dicho con orgullo: chapurreao, fragatí, maellá, lliterá, aguaivano. Aragonés siempre. ¿Quién se está equivocando?

 

Luis Borrás Dolz

Asociació Cultural Lliterana “Lo Timó”

La Llitera (Huesca)

Enero-Junio 2006

FACAO CONVOCA EL VIII CONCURSO LITERARIO EN ARAGONÉS ORIENTAL

La Federación de Asociaciones Culturales del Aragón Oriental, FACAO, organiza la VIII edición del Concurso Literario en Aragonés Oriental “Roberto G. Bayod”. Los escritos podrán ser narrativos, teatrales o poéticos, de extensión libre y podrán ser redactados en cualquier modalidad del aragonés oriental que se habla en las comarcas del este de Aragón (Ribagorza, La Litera, Bajo Cinca, Bajo Aragón Caspe, Bajo Aragón y Matarraña). La fecha límite de entrega de los trabajos es del 15 de octubre de 2009.

Con esta octava edición, según fuentes de FACAO, se consolida un certamen en el que cada vez más aragoneses participan con sus modalidades lingüísticas y dejan atrás el complejo que desde los sectores nacionalistas catalanes “nos quieren inculcar mediante la imposición del catalán”. La propia Federación de Asociaciones Culturales añade que “los aragoneses deben saber que en el Aragón oriental hablamos aragonés y castellano, no catalán”.
Este concurso literario se inició en La Litera en 1998 pero tres años después se extendió ya a todo el Aragón oriental.

La Federación de Asociaciones Culturales del Aragón Oriental publica periódicamente los relatos que participan en este concurso y para 2010 pretende hacer una recopilación de los trabajos premiados. Además, en la actualidad está trabajando en un diccionario fragatino y en un refranero literano.

VIII Concúrs Lliterari en Aragonés Oriental

VIII CONCÚRS LLITERARI EN ARAGONÉS ORIENTAL
“Roberto G. Bayod”

 
(En cualquiera de les modalidáts llingüístiques propies de la zona oriental d’Aragó)

Bases añ 2009:

- Los escríts podrán sé narratibos, teyatráls u poetics, de testo llibre, y se balorará en funció de lo interesán que sigue lo seu contingut.
- Los trebálls an d’está escríts en cualquier modalidat llingüística de l’aragonés oriental.
- La escritura quede llibre a criteri dels participáns, pero aquélls que bulguen orientació gramatical, ortográfica u biblliográfica poden contactá en la FACAO
- Estensió:  llibre
- La decisió del churat sirá irrebocablle.
- Les obres s’an d’enbiá a una de les sedes de FACAO:
 LO TIMÓ
 22540 - ALTORRICÓ (Huesca)

 AMÍCS DE FRAGA
 22520 - FRAGA (Huesca)
 
 ASOC. BAIX ARAGÓ
 44580 - VALDERROBRES (Teruel)
- S’entregará l’escrit orichinal acompañat d’un sobre tancat, y adíns y’anirán los datos personáls de l’autó/ra (Nom, D.N.I., edat, direcció y pobllació, teléfono u mail).
- FECHA LÍMIT D’ENTREGA: 15 d’ Octubre de 2009
- Los ganadós recibirán Diplloma acreditatibo y’ls premios corresponéns.
- S’intentará publlicá totes les obres a la PRENSA de les comarques de l’Aragó oriental.
 
Organise:
  Federació d’Asociacións Culturáls de l’Aragó Oriental
  www.facao.com

Corguén cam a trabés per La Llitera. Calasanz.

Corguén cam a trabés per La Llitera. Calasanz.

Lo mismo que hice en el artículo del número anterior sobre Peralta, esta vez le he pedido a A.Alós natural de Calasanz afincado en Barcelona y autor del libro "Calasanz e un llugá chico" que traduzca el artículo presente en aras a darle una mayor autenticidad. He aquí el resultado:

Esta vez la excursión será por una pueblo pequeño, de corte medieval por sus callejuelas laberínticas y empinadas, comunicadas entre si por túneles escalinados bajo las viviendas. Sus casas con los escudos señoriales intactos, solamente desgastados por la pátina de los años. Es un traslado a otros tiempos, como si los días se hubiesen detenido en la época de la Reconquista. Durante la vigencia del Reino de Aragón. En un letrero se lee Calle de Pedro I El Conquistador. Sobrenombre merecido ya que conquistó Monzón,Calasanz, Almenar, Alfarrás y Alguaire, en nuestro entorno. El mismo que fortificó el cerro de Santa Bárbara junto a la Roca de la Botella (La ereta de Ramón o La Plleta) . Desde donde intentó rendir el Castillo de Tamarite, sin conseguirlo. El que tuvo que hacer frente al Cid Campeador que al servicio del Rey Moro de Zaragoza, el Taifa Mut-amin, en dura batalla vióse obligado a huir 1. Rodeando Lèrida conquistó Salou dejando una ruta abierta al mar para el Reino de Aragón. (Utrilla y Fatás 1999), (Carpi 1995).

Calasanz celebra este año los 900 años de su Reconquista por el Rey Pedro I.
A vui no toca esplicá historia; fen el itinerario per este llugá de més de mil ans, la mía plluma y la cabeza se entremezcllan al corre per estes mons, que dixa una marca imborrable a toz els qu´el visitan.
A la part més alta del llugá dixo la furgoneta y ben asesorat per un vecino, men voy capa´l Saliná, que he més chico que el de Peralta, pero igual de famoso, Calasanz, está situat de cara a la solana, al peu mate ix del Castell, que dispués Visitaré; pa aná a las salinas s´há de pillá la cara de la ubaga, con un camino prou pendiente que cuan chela no sey deuen aguantá ni els conills; casi al final me trobo una fon con un portal de pedra mal antiguo, que antes anaba soltán l´aigua pa las necesidaz del llugá y la sobrante pasa a uns aveuradós, pa continuá dispués capa baix. Al fondo de la baixada pasa el- barranco per uns pllanos, agon se remansa el aigua, allí no fa pas masa tiempo, anaban sacán al ivert las crostas de chelo que se formaban per encima, desde agón las llevaban a un pou "El poudel chelo" .Solamén pa ver esta construcció tan singular valla pena aná a Calasanz.

Está situat en una pendiente, tot a dichós terra (encara que s´ha descarnau un poco la part del brocal per la erosió). Sey entraba per un curtet túnel, (que ara está tapat,) pero sey pot entrá per un forat que s´ha feito al costat ya micha altura; desde allí ñai unas escaleras pa baixá al fondo. Tien forma redona con uns sis metros de diámetro y 8 d´alto; al cabo se tanca con una falsa bóveda, con pedras colocadas forman redols en disminució hasta la boca, enmarcada per unas llosas; a lo més fondo ñai un pouet pa las escurriduras, toda la pedra está ensambllada sin treballala y en perfecto estat de conservació,un cartel(de PRAMES- ruta GR 23) a la entrada dona unas cuantas expllicacións. Antonio Alós en el suyo llibre "Calasanz e un llugá chico" diu que ye anaban posán capas, que si eban de neu las apisonaban a conciencia, separadas con una capa de palluz, els ans de fortas cheladas ye desviaban el aigua que se calaba incluso adintro del pou. Al estiu se anaba sacán sobre tot pa usos medicinals, pues no ñaveba atra manera més eficaz pa pará una sangrera o afluixá un doló u apañá una magulladura. Tamé se utilizaba pa fe refrescos u la desfeban perque diban qu´esta aigua eba mol bona pa coure las verduras y tamé els garbánzos y judías secas.

Un poco més enta baix, me trobo las salinas, las més antiguas tienen el fondo empedrat, con farrencas del mismo tamaño, las atrás més modernas, tienen el fondo embaldosat; unas estacas cllavadas a terra marcan las separacións de las distintas basas, con unas taulas de pino, ben conservadas per la acció de la sal y cllavadas a terra, fan de separació de cada salina con la siguiente. Todas están situadas al mateix nivel é un tipo de esplotació mol racional (avui encara están en esplotació ). Estas parcelas son las salinas ya pesar de está en un alto son completamen estancas. Al verlas con un aigua trasparente y pensán que eba de las últimas pllovidas, no guaire convencit de lo que digo, vay muixame el dit posanlo adintro y chupán el agua pa probala. ¡¡¡Per poco saco las tripas!! E tan salada que vay está escupín michora, a pesá de eixaiguame con el aigua que baixaba pel barranco.

A diferencia de las de Peralta, allí l´aigua no vien de una fonsino que se saca del antiguo pou, (que ha estau enterrat per orden de Felipe V) coma en moltros atros salinás y se va desenterrá a mitad del siglo pasat. La suya construcció, feita de pedras perfectamén treballadas y ensambladas, dona a entendre que lo menos e de la época romana.
Ara el aigua se saca con una bomba, no se sap el procedimén usat en épocas pasadas, pero un arco que atravesa este pou, de uns cinco metros de ampllo, posé forma part de un artilugio que se utilizaba pa llevantá l´aigua hasta las salinas.
Un cazadó que providencialmén pasaba per allí en un 4x4 me va llevá unatra vegada capa´lllugá estalvianme la inevitable puyada.
Desde el mate ix punto de sallida, per un carreró de escaleróns de pedra totalmen irregulars puedo puyá hasta el Castell. Situat a lo més alto te dona una idea de lo dificil que eba de sé conquistá una posició de este estilo y tan gran coma el llugá; sólo ye quedan rastros dels muros del castell, pero s´endivinan perfectamen els departamenz y els depósitos d´aigua. Sólo sey pot puyá per un costat ¡y con prou faena!, pues está rodeat de precipicios escarpaz per toz els atros costaz. Desde a11í se divisan Peralta al fondo y els sis castells que rodeaban Calasanz, dels que sólo se conserva el de La Mora.
A una punta de la roca del castell ñay una iglesia ( que hasta el siglo XVIII va sé un priorato benedictino) del més puro estilo románico, con teulat de pedra; la construcció data de la Reconquista per Pedro I, está dedicada a San Bartolomé y se conserva en un bon estado. Grita la atenció un artilugio con cable de acero pa puyá els materials coma un funicular, avuy ya desmontat, lo que pot doná una idea de la dificultat que tiene el arribá a esta roca del-castell.
Baixo per carrés estretos y retorciz, pllenos de escaleróns y curvas imposibles, con callerizos per dichós de las casas, que comunican uns carrés con els atros y que te transportan a unatra época; els escudos ancima de las portas de algunas casas están perfectamen conservaz y donan una idea de la importancia que va tindre antes y dispués de la Reconquista, este punto de la alta Llitera, que enviaba sus procuradós a las Cortes que se celebraban no sólo a Tamarit y Monzó, sino per tot el Reino (y especialmen a las convocatorias del condat de Ribagorza, al que va perteneixe algún tiempo).
E un viaje pa felo despaciet, sin corre, perque si no é així, sólo verás la mitat de las cosas. Este llugá que va arribá a tindre més de mil habitantes, coma la mayoría deIs llugás de la Llitera, al estiu está plleno de veraneantes, la mayoría fillos de la població que van emigrá en un tiempo dificil y que se lis fa imposible olvidá este rinconet de la comarca, agon van naixe élls u sus pares.


Antonio Alós
27 de enero de 2004




(1) En la batalla El Cid apresa a site caballeros aragoneses, que recluye en el Castillo de Tamarite, que libera a los pocos días junto con sus cabalgaduras.

Las Cuatro Estaciones de Torrevelilla

En un lugar de Iberia de cuyo nombre sí quiero acordarme, y a fe mía que lo hago a cada instante, vivieron no hace tanto tiempo unas gentes inmersas en los más sublimes proyectos que el ser humano ha concebido. Sus quehaceres iban encaminados hacia dos esenciales metas:  supervivir y consolidar su patria chica enclavada en un ignoto lugar del Bajo Aragón llamado Torrevelilla.  Y así, día a día, con sencillez y sin rocambolescas ambiciones, vivían felices en medio de un piélago de penalidades y penurias por el que tenían que navegar.  De este modo y manera engrandecían poco a poco su pueblo para los tiempos venideros, pensando en sus hijos y en los hijos de los hijos de sus nietos. La empresa para ellos era eterna, porque su presente era el futuro y porque, en realidad, el paso del tiempo tenía escasa importancia.  Consolidaban ese día a día con una argamasa de penas y alegrías, temores e ilusiones, éxitos y desengaños.  Sus raíces eran cada vez más robustas y profundas, para absorber la esencia y la energía de la tierra.  De su tierra.  La vida en hermandad era el baluarte de la pelea.
     Cual heroicos Argonautas también el firmamento marcaba su rumbo. La preocupada mirada de unos ojos centelleantes en un duro, anguloso y enjuto rostro, que el sol y el viento templaba, se clavaban constantemente temerosos en el inmenso cielo.  Trataban de leer y descifrar los mensajes de la madre Natura.  La brisa, las nubes, el olor de la tierra y del aire y los mismos animales y plantas...  Todo les hablaba con elocuencia. 
     No ha habido jamás ser alguno, de ninguna religión o confesión, que haya implorado más que ellos.  Ahora pidiendo que la benefactora lluvia regase sus campos, o los del amo y señor que les daba a ganar el pan de cada día; ahora demandando que el agua no fuese excesiva y anegase o aguachinase los cultivos; ahora rogando que el pedrisco no destrozase las cosechas en las que habían confiado durante todo un año de arduo trabajo y que les habrían de permitir subsistir otro más; ahora que fríos tardíos no helasen las flores de los árboles o los pequeños frutos recién nacidos.  Otra vez que las plagas no terminasen con los cultivos y la peste con los animales o con sus vidas.  También para dar gracias al Todopoderoso, o preguntar al Cielo “por qué”, cuando las cosas no iban bien o los aconteceres y “hados” de la diosa Fortuna, naturales o humanos, eran nefastos.  Otrora...  Y así las súplicas se hacían cotidianas, permanentes e interminables, porque siempre había un perentorio problema que resolver, un desasosiego que calmar o un temor que disipar.  Éste era su sencillo entorno vital y sociocultural.

Aquellos hombres, mujeres y niños, se desarrollaban y evolucionaban en un caldo de cultivo espeso pero maravilloso; respiraban toda la esencia del lugar.  Vivían inmersos en el espíritu sacro que les dio su nacimiento.  Conocían y sabían de su pueblo, de su entorno, de sus gentes y de sus campos.  En una palabra, eran de su pueblo, porque el pueblo les pertenecía y ellos pertenecían al pueblo y al poblado. No conocían ni temían el fracaso.  En su vocabulario no existía esta palabra.  Porque sabían que el único que alguna vez no fracasa, es el que no lucha.  Y la lucha es algo implícito a la Creación, y por ende al hombre.  Su resistente naturaleza y experimentada vida les había hecho intuir que tal contrariedad, cuando se presenta, ayuda a ser humilde y tolerante, prudente y realista; da la dimensión real de las cosas, personas y hechos; enseña la pedagogía del dolor y el sufrimiento, señala la vertiente de la superación, fortifica la voluntad y prepara a nueva lucha, facilita la madurez, templa el espíritu, sitúa en su medida nuestro orgullo y prepara para mejores acciones.  Ésta era pues su filosofía de vida.  Entendían a la perfección lo que significan palabras como “hermano”,  “vecino” o “sangre”...   Lo aprendieron en la universidad más maravillosa y en la mejor aula: su bravío y gran corazón.
     Disfrutaban saboreando siempre la Vida.  Percibían la variedad del colorido existencial en cada estación del año.  Siempre era todo diferente en medio de la monotonía de los ciclos naturales, porque se habían prometido y esperaban que el año próximo fuese mejor.  Todos los días aprendían algo nuevo, al percibir y apre-hender las sensaciones que cada estación les deparaba.  Esperaban con anhelo e incertidumbre la llegada de cada una de ellas, para disfrutarlas y recordar vivencias ya casi olvidadas en un solo año, con el alma preñada de nostalgias y el corazón rebosante de ilusiones.  Los sentidos se embriagaban con las cotidianas sensa-ciones.


 
     La llegada de la Primavera henchía los pechos con aire renovador, y la naturaleza y el espíritu despertaban del letargo invernal.  La “rueda de la vida” comenzaba una nueva vuelta, con la esperanza de que todo tomase también un nuevo y mejor giro para aquellos torradans. 
     Los árboles más diligentes lanzan ya al aire sus nuevos y verdes brotes.  Los demás muestran con timidez las casi invisibles yemas.  Hay ya almendros con flores en sus aún  desnudas ramas.
     Los campos de cereales se vestían de lujo con un traje verde, vivo, color de esperanza, semejando lagos o mares que mueven sus ondulantes aguas impelidas por la fresca brisa.  Y en verdad que eran tan valiosos como un mar de ricas esmeraldas.  Realzaban este bello paisaje, de abigarrado colorido, las más diferentes flores de herbáceas, y los matorrales y árboles ofrecían el mismo tributo.  Muchas de aquellas apreciadas y tiernísimas plantas eran alimento tanto de animales como de humanos, y eran además la botica en la que más se confiaba.  El famoso hongo o fongo, las guindas en aguardiente, el beleño; las tisanas de tomillo y romero, de te de roca, de manzanilla, de higos secos y miel, de hojas de olivo, de tila...
     Acudían a la cita las rojas amapolas o ababols, las blancas coles silvestres, las moradas piñas de los cardos campestres, la amarillas y dulces barbas de cabra, la floreta groga, motarrais, rabanices, conillets, fonoll, ciduricha, herba bona y menta...  Los frutales tempranos, almendros o armelés, cerezos o cirerés,  presquilleras y melocotoneros o presegués, los albaricoqueros o abrecoqués...  Y sobre todos ellos resaltaba la belleza de los extensos romerales o romerals, de los humildes tomillos o timons, del altivo espliego o lavanda, de la hiriente aliaga o archilaga, los olorosos enebros o chinebres...  El oscuro verdor de los pinares marcaba el contorno...; era un decorado perfecto para tan hermoso escenario de vida.
     Mil aromas y fragancias invadían a los probos campesinos y pastores en cuanto abrían sus rudimentarias ventanas o ponían los pies -calzados con alpar-gatas de lona y suela de cáñamo o con albarcas- en las polvorientas o embarradas calles, ribeteadas de las más variopintas hierbas: malvas, espigas silvestres y avena loca, margaritas... Yerbas buenas y malas, pastizales, sembrados, flores...  Al acariciarlas, al tocarlas o incluso al romperlas o estrujarlas con las manos, dejaban constancia y memoria de su perfume; tanto si era su cuidador como si era su verdugo quien a ellas se acercaba.  Y una vez tronchadas, y hasta una vez secas, seguían regalando sus maravillosos efluvios.  “In Arcadia ego...”.
     La expresión yermo apenas tenía significado.  Se robaba al cabezo y al monte tierra para hacerla cultivable.  Los pinares, montes y campos estaban poblados por perdices o perdius, tórtolas o tortoletes, palomas y palomas torcaces o palomes y torcazos, tordos o torts, estorninos o estornells, tordas o tordellas, gorriones o pardals y pájaros de todas clases,  urogallos o gallines ciegues, búhos o bufos, mochuelos o muzols, lechuzas o lechuces, cuervos o corps, buitres, águilas, halcones y milanos o falcons y esparvés, gatos monteses o gats xervals, jinetas, mangostas o mustiales, zorras o raboses, liebres o llebres, conejos o conills, ardillas o esquirols, jabalíes, benéficas y odiadas serpientes o serps, erizos..., verdaderos cangrejos de río y peces o peixos en el Mezquín...  Todas las criaturas disfrutaban de la pureza natural, sin miedo a los pesticidas, herbicidas y contaminaciones; y todas despertaban y bullían con la llegada de la Primavera, para el deleite y el disfrute de los humanos.  Cuando Dios creó Torrevelilla, debía estar pensando en el Paraíso...
     La música del silencio, el grito de las rapaces, el canto de las aves silvestres y de corral, el rebuzno de las bestias de carga, el murmullo del suave viento al pasar entre las hojas de los árboles, el sordo zumbido de los insectos, los sonidos cantarinos y lejanos de las esquilas de ovejas y cabras...  ¡el canto de una jota!... Era la gran orquesta que entonaba el hermoso himno de la alegría de vivir.
     Las abejas mariposeaban por doquier en busca del preciado néctar de las innumerables y diversas flores, sobretot dels armelés, romés y timons, para enriquecer sus despensas y las de los habitantes de aquellos parajes. Bellas mariposas descollaban en el bucólico colorido...


 

 
     Al final la Primavera regalaba el paladar  el sabroso frescor de las tempranas y agridulces cerezas.  Las caballerías y carros de labranza transportaban cestas llenas de tan acuoso fruto y se adornaban con ramas verdes, rebosantes, a carrolls, de pequeñas frutas blancoamarillentas y púrpuras.
     El penetrante e inconfundible aroma a paja seca tipifica la llegada del Verano.  La siega comienza y los rastrojos y montones de mies exhalan fragancias como un cántico de complacencia, porque el augusto instante de la recolección del fruto de tantos sudores, como pregona la bravía jota, ha llegado.  Atrás quedan olvidadas las duras faenas de la labranza, acondicionamiento y preparación de la tierra y siembra.  Se oye, tal vez, el primer “al añ que ve...”, exclamado por un acartonado, curtido y encanecido labrador de anguloso rostro y edad indefinida.  Pero al año que viene... ¡Dios dirá...!. 
     Ahora hay que cortar las largas pajas que sostienen las áureas panículas de granos, para convertirlos en harina de blancura inmaculada, que se transfigurará en ese deseado pan de cada día.  Las pajas trituradas y la cáscara del cereal serán alimento para los animales “de casa”, compañeros y mitigadores de tanta fatiga.
     El sol, apenas asomado en el balcón del horizonte levantino, marca el comienzo de un trajín que durará hasta que el astro rey se hunda en los sótanos de la noche.  Y con frecuencia será la luna y las estrellas quienes alumbren los caminos, por los que hombres y bestias transportarán los fajos de mies a la era para la trilla.  Allí les fornigues harán también acopio de provisiones.
     Bajo los rayos de un inclemente y sofocante sol, con la espalda encorvada o firmes y clavados los pies en el suelo, hombres y mujeres, sosteniendo con manos vigorosas y seguras hoces y guadañas, van dando cuenta de la tarea con inusitado afán.  Aguzado alfalz y bien picada y afilada dalla van cortando los pies de las cabizbajas espigas que, hace bien poco, erguían su esplendoroso verdor altivas y orgullosas.  Los agostés, ¡rediez!  hacían bien su trabajo...
     ¡Y cómo sentaba un trago de cristalina agua del botijo refrescado bajo una arpillera mojada, una raja de melón o de sandía que había permanecido a la sombra de una higuera...!  O al llegar extenuados a casa, unas negras brevas o dulcísimas figues recién sacadas de la bodega...
     Llegada la noche, el hombre descansa al frescor tonificante del airet de la siarra somnoliento o desvelado por la fatiga y la inquietud, rogando que al día siguiente no haya troná y acabe con la mies por segar o con la parva ya extendida en la era....  Pero todos están felices y satisfechos.  Mientras, las mujeres preparan las viandas para el día siguiente y los niños juegan alborozados antes de caer rendidos en brazos de Morfeo.  Porque también ellos han sudado, ayudando durante el día, aunque solo haya sido haciendo ese fantástico y mágico viaje subidos al trill de pedreñera.  En la oscuridad nocturna, bajo un nítido firmamento tachonado de brillantes y titilantes estrellas, algún murciélago o rata empaná, vuela silencioso, sinuoso y rápido como el relámpago, semejando una fugaz sombra.  La cantrella está al balcó,  a la serena...  
     Poco a poco van apareciendo los tristes y mudos rastrojos en espera de la labranza.  Ya está en casa lo blat, la cibá, lo centeno y la avena.
     Cerrará la etapa la Virgen d´Agost  y les festes patronals de San Joaquín.  Son las mistéricas y tradicionales fiestas de la recolección.


 
     Llega el Otoño y el paisaje empieza a despojarse de sus vestiduras alegres y se viste con tonos ocres y marrones, como preparación a ese sueño invernal que pronto llegará, para disponer una nueva resurrección.  La misión está casi cumplida y los ciclos naturales pronto serán sellados...
     Tres son los productos de la tierra, sagrados por exce-lencia, y típicos en Torrevelilla:  Trigo, significativo de pan; uva, significativo de vino y oliva o aceituna, significativo de aceite. Los torradans, desde tempranísima edad, se alimentaron de pan.  Se hicieron adultos y se curtieron con el vino.  Y se robustecieron con el aceite.  ¡Y todavía nos maravillamos de la longevidad de los nativos que permanecen en Torrevelilla...!
     Hay dos líquidos naturales que, desde tiempos ancestrales, han estado y están presentes en casi todas las culturas y religiones:  Uno es el agua, elemento natural que mana vivificador de la Madre Tierra, y sin el cual no sería posible la vida.  Es el símbolo de la purificación.  El otro es el vino, obtenido por el hombre tras provocar la fermentación de los azúcares y otras substancias de la uva.  Es el símbolo de la transmutación, de la transubstanciación, de la metamórfosis de lo humano en divino...
     Se cuenta que habían dos hombres y uno de ellos decía:
     - ¡Qué buena es el agua!  ¡Qué refrescante y beneficiosa!  ¡Algo tendrá cuando la bendicen...!
     A lo que el otro argüía:
     - ¡Sí, pero al vino lo consagran...!
     Atrás quedaron las labores de poda y la penosa tarea de cavar la viña azada de ganchos en ristre, dejándose el espinazo entre las cepas.  Ahora habría que agacharse, levantarse y volverse a agachar una y mil veces, navaja o cuchillo en  mano, para robar los negros o cerúleos racimos o raims a la vid.  Transportar las cestas rebosantes de melosas uvas a “les banastes”, estrujarlas bailando una mágica danza sobre ellas con los pies descalzos o machacándolas con “los pisons”, fermentar la pulpa, prensar y obtener así el preciado y oloroso zumo rojo negruzco...  “¡Lo vi...!”.  Pa en ví y zucre...
     Aún hay otro fruto otoñal inapreciable que forma parte del núcleo vital dels torradans.  Acorazonado, también adopta la forma de un ojo avizor,  vigila la dieta gastronómica plural y energética.  Nos referimos a la almendra, a la bendita armela, “punta de lanza” en la alimentación.
     La salsa de almendra, los armelats, les saboyanes, lo mazapá.  Vuelve el vareo con la batolla, la pleitesía al árbol con las rodillas hincadas en el duro y áspero suelo, sintiendo cómo las guijarros se clavan en las rodillas.
     Los  collados y  vaguadas de la sierra poblada de pinos, carrascas y cosco-jos, si lo temps acompañe, son pródigos en setas, visibles u ocultas, que hay que saber encontrar con detectivesca pericia.  Los robellons, los babosos, les crualdes  y los pebrazos, han sido siempre los especímenes de bolets más abundantes en Torrevelilla.   Se guardará celosamente el secreto del lugar exacto donde se ha hecho substancioso acopio de ellos, sobretodo si se trata de robellons o de babosos.  ¡Babosos!, el oloroso y sabrosísimo champiñón silvestre que corrientemente crece tumultuario en yacimientos llamados baboseras.
     Cual guirnaldas o collares -rosaris- cuelgan luego, adornando ventanas y balcones para secarlos o deshidratarlos y, más adelante una vez hidratados de muevo, condimentar con ellos los más exquisitos y nutritivos platos.


 
     Aplegue l´inviarn y la Naturaleza comienza a dormir, a paralizarse.  La tierra duerme el sueño de la fecundación y los árboles, despojados ya de sus hojas, detienen el torrente vivificador de su savia hasta la Primavera.
     Los campos y los tejados se revestirán en breve de albura con las fuertes escarchas matutinas, en les rosais, y con las nieves que suelen ser copiosas en aquellos años.  El paisaje se ocultará tras el sudario de la fría niebla, la boira, tan espesa que en más de una ocasión hará exclamar: ¡se pot tallá...!.  La cruzarán bandadas de aves comedoras de olivas: estornells y tordelles.
     Pero los torradans ni duermen ni se paran ni hibernan.  Antes han sudado copiosamente y ahora tiritarán de frío en el silencio campestre y sufrirán con jobiana
paciencia el escozor y el desasosiego, en manos y pies, de los molestísimos sabañons.
     El oro líquido espera impaciente enquistado en las olivas que, cual negras lágrimas de azabache, cuelgan de las ramas de los olivos.
     L´oli d´oliva...  Su magia ungió al ser humano a través de los siglos: cuando abrazó la religión, cuando va a dejar la carne, cuando ciñó la corona real o imperial, cuando accedió al sacerdocio...  También aquellos campesinos intuyen que su labor tiene mucho que ver con el sacerdocio, o lo es ya por derecho propio. 
     El aceite de oliva es saludable medicina natural de múltiples usos.  Alumbra lo humano y lo divino.  Tiene excelentes propiedades alimenticias sin parangón y sus aplicaciones culinarias son casi infinitas.  ¡Ah les llesques de pa torrat al caliu, en all restregat y oli...! (Ah rebanadas de pan tostado a las brasas del fuego, con ajo restregado y aceite de oliva).
     Simplemente, ¿quién no ha probado las olivas negras en parreta, mortes pel fret  y adobais en sal o simplemente vives, recién cogidas, asadas en las brasas de una hoguera de lleña d´olivera?.  Si alguien no las ha catado, no sabe lo que se pierde, pues son en verdad “un manjar de dioses” en cualquiera de las tres modalidades.  Sobretodo si se acompañan de un cantet de pa, de sabroso y nutritivo pan de trigo, y se riegan con un recio vino tinto, bebido en bota, en carratell o en porró.  Y no olvidemos la golosa voluptuosidad de las olivas verdes, zanceres o chafais.
     Allá en el campo, subido en una larga escalera de palillos, un hombre varea el olivo y unas mujeres a su pié, postradas de rodillas cual si una muda y humilde plegaria elevaran al Cielo, ateridas por el frío y la humedad, van recogiendo uno a uno, como si piedras preciosas fuesen, los frutos que caen fuera de los paños extendidos, de les borraces, o que antes de su llegada, se habían soltado del olivo.
     A todos les calienta por dentro la satisfacción y el negro vino tinto; por fuera la hoguera permanentemente encendida, como un mudo centinela, y los débiles y fugaces rayos del sol invernal.  Les da fuerzas y les enardece el canto de la jota, de su jota..., como si de un himno de batalla se tratara,
     Luego vendrá la vespertina o nocturna labor de separar las hojas y palitos con el aventadó.
     Les olives cha están llimples y baixais al molí...  Han tomado su reconfortante cena y un buen trozo de oliosa para reponer vitaminas y calorías. 
     Ya están en casa de unos vecinos, de unos amigos o de unos familiares, que a fin de cuentas es lo mismo.  El embrujo de la larga noche invernal les envuelve y al mágico, misterioso y sedante amor del fuego la mente se abrirá y se hará más receptiva.  Tras el análisis de la jornada irán desgranando historias, cuentos y leyendas subyugantes, o de fantasmas, o de humor....  Hablarán también de ancestrales costumbres...  Es la hora de la escuela de nocturna tradición.  Se hacen planes, se dan y piden consejos, se llega a acuerdos...  Sin duda esas veladas son uno de los prodigiosos pilares fundamentales que hicieron eterna a Torrevelilla.
     Luego se marcharán con un: “hasta demá, bona nit”, a lo que alguien responderá: “totes le pulces al teu melic y la mes menuda com lo dit”. (todas las jugadas a bu ombligo) Y aún añadirá: “pero com lo dit polde”. (pero como el dedo pulgar).
     Y así han pasado las cuatro estaciones en Torrevelilla; y quienes vinieron de fuera para reforzar las peonadas, al finalizar la campaña se despedirán con un: ¡Hasta l´añ que ve!.  (hasta el año que viene) Tal despedida será sellada, otra vez, con un abrazo o con un apretón de manos y con un ¡si Deu vol y tenim salut!. (Si Dios quiere y tenemos salud).
 Atrás quedarán los buenos y malos ratos. Y las añoranzas y los recuerdos llegarán con la misma cadencia que los pasos de  hombres y caballerías que se alejan.

Manuel Jesús Martínez Fabón
Febrero de 1995

FACAO CONFÍA EN LA JUSTICIA Y LAS LEYES CONSTITUCIONALES

Tras las manifestaciones realizadas en los últimos días por la Associació Cultural del Matarranya (ASCUMA) y por el presidente de la misma, José Miguel Gràcia, en las que vuelven a vilipendiar a la Federación de Asociaciones Culturales del Aragón Oriental y a cuestionar nuestro derecho a defendernos legalmente de falsas imputaciones y vejaciones al afirmar que FACAO tiene un “deseo indiscriminado por las querellas criminales”, FACAO manifiesta que:


1. Las querellas criminales interpuestas se ajustan de acuerdo a la legalidad vigente para defenderse de una persecución indiscriminada por parte de determinadas personas que atentan contra la honorabilidad de nuestra entidad.


2. Los imputados en las querellas, Manel Riu Fillat y Natxo Sorolla Vidal, continúan a día de hoy descalificando a nuestra Federación, por lo que no entendemos que la Associació Cultural del Matarranya, entidad a la que pertenece Natxo Sorolla Vidal, denunciado entre otros motivos por usurpación de identidad civil, siga haciendo demagogia con unas acciones legales totalmente legitimadas por ética, moral y dignidad.


3. Ante las descalificaciones que desde hace semanas nos dedica el presidente de ASCUMA, José Miguel Gràcia, quien nos niega el derecho a opinar y quien apela a la autoridad exclusiva de los lingüistas para poder opinar en lenguas y no duda en tildarnos de “pseudolingüistas”, FACAO solo le recuerda al señor Gràcia que, según sus propios criterios, él es el menos adecuado para tratar sobre este tema pues no es ningún lingüista, aunque nuestra Federación no criticará jamás su derecho a opinar pues consideramos que todas las personas son libres, gracias a Dios, para poder reflejar públicamente sus ideas en un Estado de Derecho.


4. Finalmente, la Federación de Asociaciones Culturales del Aragón Oriental manifiesta que continuará con su labor cultural en defensa de las modalidades lingüísticas aragonesas que se engloban bajo la denominación de aragonés oriental.

Aragón, a 28 de marzo de 2009

GRAVE ERROR POLÍTICO, SR. BIEL

Desde esta Federación de Asociaciones Culturales del Aragón Oriental hemos facilitado, tanto al PP como al PAR, abundantísima información lingüística, histórica y social sobre la esencia y la persistencia de las lenguas que se hablan en la zona oriental de Aragón desde hace más de quinientos años, y tanto el señor Biel como María Herrero y otros líderes del PAR habían comprendido –y aparentemente asimilado- las razones que avalan nuestra firme oposición a que el catalán se implante en nuestra región por una motivación nada clara del presidente de la DGA, Marcelino Iglesias.

Por tanto, sorprende ahora que el PAR haya modificado su postura y vaya a abstenerse en la Ley de Lenguas de Aragón si don Marcelino suaviza el contenido de dicha ley pese a mantenerse la presencia del catalán en la misma bajo una sofisticada entelequia un tanto maquiavélica.
Hay políticos que han cometido errores de diversa índole (aceptar comisiones/sobornos, modificar ordenanzas de suelo, etc.), pero si el PAR persiste en su abstención a la Ley de Lenguas habrá cometido un error tan disparatado y absurdo que, además de constituir una traición para los aragoneses que hablamos estas lenguas vernáculas, conllevará el que se produzcan miles de bajas entre sus afiliados, especialmente en Huesca y Teruel.
¿Qué ha hecho cambiar ahora de postura al señor Biel? ¿Quizás el riesgo de perder poder en el gobierno bipartito de la DGA…?